Teentown abre sus puertas para hospedar a los mil adolescentes que han logrado entrar al programa. Pero, ¿qué podría suceder si ese lugar tan seguro y acogedor como les habían prometido acabaría siendo una cacería para desaparecerlos uno a uno?
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Un nuevo programa del estado inquieta a todo el país para anunciar que cualquier adolescente entre dieciséis y veinte años que no tenga un futuro prometedor tiene una oportunidad de redirigir su vida, garantizando que los jóvenes luego de tres años viviendo en la ciudad artificial Teentown tendrán un mejor futuro en la ciudad de Spielfeld.
Apenas unas semanas allí, los jóvenes se ven conmovidos por la desaparición de un joven a últimas horas de la noche. Nadie parece descubrir qué ha pasado con él, o quién se lo ha llevado, pero con el tiempo lo tomarían como muerto.
La desaparición vuelve a florecer cuando, por segunda vez, una chica desaparece. Esta vez tienen una pista: el último lugar donde fue vista es el bosque prohibido.
Zac, Gia, Sam y Oliver han acabado dentro del programa. Aunque los cuatro tengan vidas paralelas, se unirán para desenvolver el misterio de los adolescentes que desaparecen uno a uno, sin saber si alguno de ellos podría ser el próximo.
La vida es incierta. Las relaciones terminan y las cosas se complican.
Tessa dejó de ser la chica inocente e ingenua que llegó a California llena de planes, y Hayden quiere terminar de una vez por todas con los demonios de su pasado para proteger lo que más ama. Ella creyó que todo había terminado cuando él se fue, pero ¿Qué pasa cuando la vida tiene un nuevo significado? Una personita viene en camino y cambiará su vida de una forma que no esperaba. Hayden aún no lo sabe y Tessa no tiene muy clara su decisión al respecto, por un lado quiere decirle porque sabe que es lo correcto, pero sus miedos hacen que simplemente quiera guardar el secreto.
Ambos siguen descubriendo secretos, al igual que personas de su pasado están reapareciendo y estos podrían ser los causantes de separarlos para siempre. ¿Será su amor lo suficientemente fuerte para que puedan y quieran volver a unir sus caminos?
El destino es inevitable. Si dos personas son almas gemelas, no habrá nada que pueda separarlos.
[SIN EDITAR]