Vivir es para valientes. Todo dependerá de ese lazo rojo, de esos ojos grises o tal vez de los verde esmeralda. De sentir el miedo pero atreverse. De los atardeceres del color de su cabello.
Valery todavía no tiene idea de que hacer, no puede seguir viviendo en Australia. Quizás la suerte se ponga de su parte al mudarse, o, quizás la muerte agarre de la mano a su luz.
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