
La permanencia no existe. Todo desvanece y se escapa temprano. Tu identidad evoluciona y nunca se es la misma. Hoy se goza, mañana no, hoy se sufre y mañana no. Por lo que nunca es quien se creía ser toda la vida, por lo tanto se termina como un lienzo mezclado de diferente colores y curiosos estilos. No es quien fue ayer ni tampoco el que será al día siguiente. No es blanco ni es negro, pero tampoco son grises. Es la deprimente realidad de nunca saber quién ha sido, ni qué le deparará.Public Domain