Samantha Wallace lo tiene todo... o al menos eso parece. Heredera de una familia adinerada de Dakota del Sur, Sam es todo menos la típica hija perfecta: es libre, lista, valiente e indomable, lo que casi siempre termina sacando de quicio a sus padres. El amor nunca ha sido parte de sus prioridades. Para ella, los romances son una pérdida de tiempo: "nada de principitos vanidosos y creídos", suele repetir con convicción. Pero el destino tiene la mala costumbre de poner a prueba incluso las ideas más firmes... Lo único que tiene muy claro es su pasión: los caballos. Su refugio, su libertad y la razón que late en su corazón. Lo que Sam no imagina es que, al igual que montar, enamorarse también puede ser una caída libre... o el viaje más intenso de su vida. Esta obra está siendo revisada, para mejorar la experiencia del lector. Se corregirá la ortografía al finalizar la Saga de Jardín de Cenizas.
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