Mi nombre es Hiromi Scarlet, cuando estaba pequeña leí un hermoso libro, este decía que a cada uno de nosotros una estrella del gran firmamento nos cuidaba. Pero siempre creí que la mía estaba maldita o algo parecido.
Si sigo sonriendo, aunque duela, acabaré vacía, sin nada... Quiero dejar de sonreír...
No.
No puedo.
Si lo hago, mi estrella sera como las fugaces, radiantes al momento, pero que desaparecen luego, perdiéndose en la oscuridad.
A el lo conocí en mi sufrimiento, tan bello que pensé que me salvaría... No lo culpo ¿habrá alguien que llore mis sueños rotos?
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