Y entonces supe que aun haciéndonos daño, yo la ame con todo lo roto que había en mí. Ella había reparado algo que no había roto y se había ido dejándome y tratando de que la olvidaría. ¿Por qué tuvo que ayudarme cuando ella sola se estaba ahogando? ¿Qué vio en mí para decir "Este vale la pena"? Quise preguntarlo, pero ya era tarde, muy tarde. Ella había muerto, y se había llevado consigo nuestros sueños. Porque allí donde ella iba, allí brillábamos los dos.
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