18 parts Ongoing MatureSiempre he pensado que algunas personas nacen para estar en el escenario... y otras, para quedarse detrás de él.
Yo pertenezco a la segunda categoría. No porque no ame la música, sino porque hay algo en la idea de subirme a un escenario que me paraliza. Escribir canciones es lo mío. Ponerle palabras a sentimientos ajenos, darles voz a otros. Pero cantar... cantar es otra historia.
Por eso, cuando acepté este trabajo, pensé que sería simple: escribir, entregar mis letras y seguir con mi vida. Pero entonces llegó Juan Pablo Villamil.
Desde el primer día, supo exactamente cómo hacerme perder la paciencia. Tiene un talento especial para desafiarme, para cuestionarlo todo, para mirarme como si supiera algo que yo no. Y por alguna razón, ha decidido que su nueva misión en la vida es hacerme cantar.
Yo digo que es imposible. Él dice que es cuestión de tiempo.
Así que ahora estamos atrapados en un tira y afloja absurdo, en discusiones llenas de sarcasmo y en un juego que ninguno de los dos quiere admitir que está perdiendo.
Porque cuanto más tiempo paso cerca de él, más difícil se vuelve recordar por qué me prometí nunca cantar en público.
Y lo que más me asusta no es la posibilidad de que tenga razón.
Es la posibilidad de que, en el fondo, siempre quise que alguien como él me desafiara a intentarlo.