La Verdad Inconveniente
Storybrooke está en calma. O, al menos, tan en calma como puede estar un pueblo donde la magia forma parte de la rutina.
Emma Swan ya no está con Hook. Nunca llegaron a casarse: él volvió a viejos hábitos y Emma decidió que no iba a seguir esperando a que alguien quisiera convertirse en una versión mejor de sí mismo. Regina Mills tampoco está con Robin Hood; él reconstruyó su familia con Marian y Roland y regresó al Bosque Encantado. Ninguna quedó destruida por esas despedidas. Ambas siguieron adelante.
Y, sin darse cuenta, terminaron todavía más cerca.
Emma vive ahora en una habitación de invitados de la mansión Mills mientras Regina le enseña a controlar su magia. Son amigas. Muy amigas. De esas que comparten desayunos, discusiones absurdas, silencios cómodos y demasiadas rutinas como para que nadie en Storybrooke haga preguntas.
Hasta que Emma vuelve a no prestar suficiente atención durante una clase.
Un antiguo hechizo diplomático debía detectar una mentira puntual. En cambio, termina enlazándolas a las dos: cada vez que Emma o Regina intentan decir algo que saben, sienten o creen falso, la magia corrige sus palabras y pronuncia la verdad que estaban tratando de esconder.
El problema no es mentir..
El problema es todo lo que jamás pensaron decir en voz alta.
Y cuando Ruby, Zelena, Snow, Granny, Archie y el resto de Storybrooke descubran que hacer una pregunta en el momento exacto puede ser mucho más peligroso que cualquier maldición... la dignidad de la Salvadora y la alcaldesa pasará a convertirse en entretenimiento público.
Dos mujeres sin filtro.
Un hechizo sin salida.
Demasiadas verdades pendientes.