









Susan creyó en el amor una sola vez... y terminó con el corazón roto. James fue su primer amor. El chico que decía quererla, pero que la trató como si fuera reemplazable, como si siempre hubiera algo -o alguien- más importante que ella. Susan aprendió demasiado pronto que amar también podía significar humillarse. Convencida de que el amor no era para ella, alguien apareció cuando menos lo esperaba. Alguien diferente. Alguien que le hizo sentir calma donde antes solo había dudas. Pero a veces, incluso cuando el corazón sabe lo que quiere, la mente toma decisiones creyendo que son lo correcto. ¿Qué pasa cuando eliges lo que "deberías" hacer por encima de lo que en verdad deseas?
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