
-Hyunjin es precioso -se dijo a sí mismo- su sola mención acapara, entre él público, toda la atención. Su ausencia causa la más impertinente de las desdichas y -aunque le resultase complicado expresarlo debidamente- cualquier ser de índole complaciente, doblaría las rodillas y le adoraría. Y si es que acaso hubiera una, Jeongin, no sería la excepción.Todos os Direitos Reservados
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