Parte de su piel son sus huesos,
Los cuales tintinean a su andar.
Parte del dolor son sus besos,
¡Oh, qué besos!
Esos besos que ya jamás sentirá.
Parte del peso lo ejerce la culpa,
Culpa por perder ese refugio y ya no encontrar.
Parte del temor que siente es por perderse,
¡Oh, perdida, perdida está!
Y teme no volverse a hallar.
Parte del cielo lo siente encima,
Encima de su existencia nada más;
Hundiéndose está y casi enterrada ya,
Pues el Sino ya no la dejará inhalar jamás.
Parte del júbilo lo origina el dolor,
Dolor físico y emocional,
Pues es su castigo permanecer mirando aquel amor,
Aquel amor que nunca recuperará.