Cuando somos jóvenes, no tenemos límites, queremos hacer todo... Hasta que te enamoras, maduras,y cambias por completo la manera de ver las cosas. Esto pasa con nuestra pequeña Margaret, que nos relata, su pequeña, pero con muchas expectativas, historia de amor juvenil. Una, una de tantas que pasó a lo largo que su adolescencia... Cada una, tratando de mejorar su anterior historia, pero sus intentos fallan cada vez. Se intenta suicidar a los 16... No lo logra. Conoce a Matt, su perspectiva cambia, cuando conoce su nivel de madurez; el cambia con las locuras y personalidad de Margaret. Luego, de vivir muchas experiencias, Matt, tiene que emprender un viaje. Y margaret sale en su busca; en busca de su primer gran amor.
Una fiesta. Un viaje. Una vieja casa, cerca de los molinos. Todo un amorío juvenil entre estos dos chicos.
¿Sabes? He estado observando esta mañana desde mi ventana. Algunos caminan cabizbajos, otros corren apurados de un lugar a otro como si se les fuese a ir la vida. Los hay que van a un bar en busca de una cerveza a falta de sonrisas. ¿Pero...? Todos tienen algo en común: no trabajan por cumplir sus sueños. ¿Tú también los ves? Seguro que sí porque todo lo que estoy contando ocurre muy cerca de ti, para ser exactos, en la misma ciudad en que tú vives.
Y a todo esto, también en esta ciudad, una historia de amor hará remover los sentimientos de Guillermo, un estudiante a quien, a pesar de no creer en el amor, el destino va a intentar llevarle la contraria varias veces, quizás más de lo habitual. Y es que cuando la vida nos presenta pruebas no podemos escapar de ellas, a veces sencillas pero en otras circunstancias nos vemos obligados a tomar decisiones a pesar de hacer daño a terceras personas.