Michael Bianco, hijo de uno de los hombres más ricos del país, siempre obtiene lo que quiere y nunca se rinde. Es todo un "sifrino".
Alexander Hernández, un chico humilde que vive entre los barrios pobres de su ciudad junto a su madre y hermana. Perseverante, amable y trabajador, a sus 20 años se dedicó a ayudar a su familia todo lo que pudiese:
Michael suele ser visto como un chico problemático debido a las múltiples peleas en las que se involucra para defenderse de homófobos. Porque sí, es totalmente gay. Debido a una de sus tantas peleas, su padre decide reprenderlo, quitándole su acceso al auto y asignándole un nuevo chofer, un mototaxista.
Alexander es asignado como el mototaxi fijo de Michael, cosa que no le agrada, ya que eso implica un trabajo de "niñero" para un sifrino molesto, mimado y privilegiado. Y Michael odia las motos y todo lo que se le asemeje, no está interesado en un niñero en moto, por más atractivo que sea.
¿Podrán ambos lograr una sana convivencia?
¿Serán amigos? ¿Algo más?
¿Qué pasa si ligas agua y aceite, sifrinos y mototaxistas?
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Esta Historia está ambientada en Venezuela, así que hay muchos modismos y referencias de la cultura de este país, si hay algo que no entiendes puedes preguntar respetuosamente en los comentarios y se te será respondido con el mismo respeto.
En la cima de la montaña, el aire es más frío y el silencio más ensordecedor. No es solo la nieve la que cae en el descenso, también lo hacen las certezas y los miedos. En el mundo del snowboard, cada salto es un riesgo y cada curva puede cambiarlo todo.
Sue Harper ha pasado su vida deslizándose entre expectativas y sueños, buscando algo más que aplausos: la certeza de que su lugar en la cima le pertenece. Pero cuando la línea entre la ambición y los sentimientos se vuelve borrosa, el verdadero desafío no está en la pista, sino en mantener el control cuando el corazón quiere lo contrario.
En un espacio donde la lealtad, la rivalidad y la libertad chocan como avalanchas, aprender a confiar puede ser más peligroso que cualquier caída. Porque el hielo guarda secretos, y a veces, lo más difícil no es llegar arriba... sino no perderse en el camino.