Tenemos una promesa bastante peculiar. La hicimos cuando eramos niños y la hemos mantenido todo este tiempo. Esta promesa requiere de confianza recíproca. Podemos mentir, pero nuestra lealtad nos ha obligado a hacer cumplir aquella promesa. Nos queremos y eso es innegable. Nos queremos más que amigos. Más que mejores amigos. Nuestras vidas han sido tranquilas y posiblemente no ocurra ningún giro de tuerca a mitad de nuestra relación que le provoque problemas. Escrito en 2016
More details