Un susurro. Una mirada. Un instante que cambió todo. Emma nunca creyó en los encuentros predestinados, pero desde que lo vio, supo que algo dentro de ella **nunca volvería a ser igual**. Adrien es peligro y refugio al mismo tiempo. Su voz la envuelve, sus manos la atrapan, sus secretos la invitan a cruzar un límite del que no hay regreso. **Ella no debería caer.** **Él no debería acercarse.** Pero cuando la tormenta los envuelve, cuando su aliento se vuelve el único aire que pueden respirar, **la pregunta deja de importar**. Porque en medio de la noche, en medio del deseo, en medio del fuego que amenaza con consumirlos... **Emma solo necesita escuchar su nombre.**
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