Ace jamás fue muy fan de las historias de amor; siempre le pareció absurda la idea de amar tanto a alguien que no fuera de su familia como para dar la vida por él. Él podría dar la vida por Luffy, por Sabo, por el abuelo e incluso por ese alfa tan poco amoroso al que llamaban padre, pero ¡Nunca por un desconocido!
O eso pensó hasta que lo conoció.
Un alfa al igual que él, con ese cabello amarillo tan lindo, con ese olor a piña que lo volvía loco y con ese cuerpo tan malditamente sensual.
Por él sería capaz de todo o, más bien, por él fue capaz de todo.
Fue capaz de rechazar a su omega destinada.
Fue capaz de pelearse con su abuelo y con su padre.
Fue capaz de enfrentar a su propio alfa interno, que no estaba para nada contento con ser el pasivo en la relación.
E incluso fue capaz de someterse a ese tratamiento tan doloroso que le permitiría darle a Marco la familia que siempre quiso.
Ace lo amaba.
Amaba a Marco, su primer y único amor, por el cual fue capaz de entender esos cuentos cursis.
Pero la vida no es un cuento cursi, y eso él lo descubrió cuando Marco lo abandonó con el estúpido pretexto de haber encontrado a su destinado. Y simplemente se fue, dejándolo atrás con un dolor insoportable en su corazón, con un alfa interno que lo odiaba y con un bebé en su vientre.
All Rights Reserved