Todos tenemos una historia que contar. Todos vivimos esa experiencia que nos hace ser quienes somos, de ella aprendemos mucho, ya sean cosas buenas o malas, aunque claro, eso de pende de ti, que cosas consideras buenas o malas... ya sabes, todo es subjetivo.
Como sea, no he vivido lo suficiente como para contarte "la historia de mi vida", pues aún soy joven, no he vivido tanto como para darte consejos de vida o tips para tu crecimiento personal o para relaciones en general. Y no. No te preocupes, no voy a darte consejos. Sin embargo quiero compartirte parte de mi pequeña historia, mis vivencias y así...
Te preguntarás qué hay de mi. Pues... en realidad mi vida no ha sido interesante. Nada ordinario para ser verdad, no hay mucho que decir si te soy honesta.
Desde que soy pequeña siempre soñé con tener una vida perfecta, la misma que todos desean, tener una familia, un buen trabajo... en fin, la de tener estabilidad en todos los sentidos y claro, no dejemos de lado la hermosa ilusión encontrar el amor, ese que te provoca náuseas, ese que te hace sentir que te derrites de tanto que sientes por esa persona y el mismo que te destruye. ¡Auch!
Piensas que soy trágica... tal vez... pero la vida te enseña de poco en poco que no puedes tener todo lo que quieres, incluso la persona que amas.
Imagino que ya vas entrando en contexto de lo que te hablaré. Por favor, dime que no esperas que todo terminará bien, ¿o si..? Bueno, lo descubriremos juntos, porque esta historia aún no ha terminado, de hecho sigo en medio de ella y he acudido a ti porque no tengo a nadie con quien hablar y soltar todo este nudo que traigo en mi garganta que me ha venido sacudiendo el alma desde ya hace algunos años.
Juré que jamás compartiría esta parte de mi con nadie en este planeta y mírame, aquí estoy... acostada sobre mi cama en medio de la madrugada escribiendo cosas sin sentido, tal vez es la hora. No lo sé... Ahora júrame tu, que no le contarás esto a nadie, d
La noche empezó como una simple apuesta entre colegas. Un grupo de cirujanos, extenuados por la rutina del hospital y en busca de algo que los sacara de la monotonía, decidieron jugar al Juego de las Llaves . Todo era emoción y nervios entre copas, hasta que la suerte jugó una mala pasada.
Cuando llegó el momento de emparejarse, los rostros se llenaron de confusión: por un error.