Dejaría que el mundo ardiera por ti
A los dieciséis años, Zaila Aldebrand aprendió que el mundo se divide entre los que sostienen el fósforo y quienes se consumen en las llamas. La noche en que sus padres murieron no hubo gritos largos ni escenas heroicas. Hubo dos detonaciones secas, breves, casi íntimas. El mar continuó golpeando la orilla como si nada hubiera cambiado. Pero todo cambió.
Quince años después, Zaila era la presidenta ejecutiva de Everbrand Constructions, el emporio que su padre levantó y que ella transformó en potencia internacional. Bajo su liderazgo, la empresa redefinía horizontes. El mundo la veía como una heredera implacable y temida por su precisión estratégica. El mundo no sabía nada.
En las entrañas donde los contratos se firman con sangre, existía otro nombre susurrado con cautela: la Reina sin Corazón, una figura que movía piezas en la sombra y castigaba traiciones con exactitud. Dos reinos, un solo pulso de hielo. Mientras Zaila expandía Everbrand, otro apellido competía por dominar la ciudad: Terra Nova Constructions, dirigida por Archer Belanova, carismático y calculador. Entre él y Zaila existía una rivalidad elegante de sonrisas afiladas. Archer conocía su legado, pero no lo que había nacido realmente en las cenizas de aquella casa.
Mientras tanto, la doctora Aisha Beltrán era todo lo que Zaila había enterrado: luz, paz y amor. Como la mejor cirujana del país, desafiaba a la muerte con manos firmes. Bajo las luces blancas, el mundo tenía sentido: cada incisión era cálculo y cada sutura, una oportunidad. Fuera del hospital, su vida estaba ligada a un apellido poderoso. Su matrimonio con Archer Belanova era admirado por la prensa como la unión perfecta entre talento y poder. Nadie miraba lo suficiente como para ver las grietas.
Pero el destino ya había comenzado su juego, acercando dos almas de mundos distintos sin advertirles que, cuando finalmente se encontraran, ninguna volvería a ser la misma.