Terminé envuelta en dos vidas distintas y ni siquiera estoy fingiendo, ambas forman parte de mi pero es imposible que mis dos mundos se mezclen entre sí , por ahora seguiré mintiendo.
La vida es una y hay que vivir al máximo, todo el mundo cambia, pero yo aún sigo sin poder cambiar, no es tristeza no es arrogancia, soy yo, que perdí la esperanza.