En Esta Vida Y La Siguiente
â¿A dónde se va el sentido de la vida cuando el corazón que lo sostenÃa deja de latir?
âEsa es la pregunta que me persigue cada noche, justo cuando el silencio de mi habitación se vuelve tan pesado que me impide respirar.
Leo me habÃa enseñado que el amor era paciencia, que era una risa compartida a escondidas y una mano que te sujeta sin apretarte las alas. Ãl fue quien me mostró que la ternura era el arma más poderosa contra el abuso y el control con el que mis padres pretendÃan asfixiarme. Estábamos listos para huir, para empezar de cero, para ser libres.
âPero la libertad se rompió en mil pedazos sobre el asfalto.
âDicen que fue una tragedia inesperada, un capricho cruel del destino. Pero en el fondo de mi pecho, donde todavÃa arde su recuerdo, algo me grita que no fue asÃ.
¿Y si no murió como todos piensan?
¿Y si alguien decidió que nuestro amor era una profanacion?
La duda es un veneno que corre por mis venas: alguien lo mató. Y ese alguien camina entre nosotros, oculto tras una máscara de normalidad.
âAhora camino por el mundo con el alma en carne viva, aferrada a un diario que Leo escribió y que se ha convertido en mi única brújula.
âY entonces apareció él. TobÃas.
âEs un extraño, un hombre que no deberÃa significar nada, pero que se instaló a mi lado con una insistencia que no puedo explicar. Su mirada tiene una profundidad que me inquieta y sus palabras... sus palabras a veces parecen ecos de una voz que ya no existe.
â-¿Y si él no está esperando a que consigas respuestas? ¿Y si solo quiere que seas feliz?
âEsas frases se me clavaron en el alma.
¿Cómo puede un desconocido saber lo que Leo querrÃa para mÃ?
A veces, cuando estoy cerca de TobÃas, el reloj de arena que me encarcela parece detenerse. Hay algo absurdo en la forma en que nos conocimos, algo que desafÃa la lógica, pero su presencia es la única prueba que tengo de que, tal vez, el amor es capaz de trascender el tiempo,