Entre cúpulas doradas y secretos sellados por el incienso del harén, nació una sultana cuyo destino no era servir, sino gobernar.
De una emperatriz amada y temida, emergió Mihrimah, flor de fuego entre mármoles fríos, heredera de un linaje donde el amor se confundía con la traición.
Pero en los pasillos del Topkapi, los susurros eran dagas, y los escándalos, como el humo del ámbar, lo envolvían todo.
La legitimidad de sus hijas fue cuestionada, su esposo tejía con seda envenenada los hilos del poder, y los príncipes -cobardes o vencidos- abandonaron el trono que les fue prometido.
Ella quedó sola.
Sola frente al trono, sola entre visires y eunucos, sola entre el peso de una madre muerta y el llanto de hijos inocentes.
Mientras el Imperio miraba hacia el sol, Mihrimah enterraba el suyo. A Allah entregó el alma de su madre, y a sus hijos, su amor más sagrado.
Ya no era la princesa de las canciones de cuna, ni la hija de los retratos bordados. Era la Sultana.
Y esta vez si no podía escapar del destino, todos sabrían de qué estaba hecha.
✨ Continuación de Serpiente Rusa✨
En otro universo, donde la tragedia fue final... Dios escribió un nuevo comienzo.
Luis Portilla Alcocer, de 54 años, es un hombre viudo, padre de cuatro hijos y dueño de una de las empresas textiles más importantes del país.
Mar Sánchez García, de 28 años, es una joven modelo con un pasado que ha preferido guardar en silencio.
Sin buscarlo, sus caminos se cruzan.
Y aunque no lo saben del todo... ya se habían encontrado antes.
Mientras el presente los une, el pasado regresa en fragmentos de sueños, memorias y sentimientos que no pueden ignorar.
Porque una vez, fueron Ramsés y Mariana...
Y esta vez, el universo no va a separar... lo que Dios reunió.