-No lo vas a hacer -gruñó Aemond, su mirada fija en su hermano, que permanecía inmóvil en el centro de la habitación. -Aemond... -susurró Daeron, con los ojos vidriosos. -Sabes que es un error... Todo esto es un error -negó Aemond con frustración, recorriendo la habitación con la mirada. -Solo piensas en ti. Eres un egoísta -acusó Daeron con amargura. -Estoy pensando en los dos... Madre nunca nos perdonaría por esto. -No me importa. Lo hecho, hecho está. No podemos cambiarlo. -Claro que sí. Y lo sabes. Daeron sintió un vacío en el pecho al escucharlo. No respondió.
More details