En ese momento no lo podría creer, estuve como loca buscando a ese hombre que me cautivo, ese que con solo mirarme entendía que no había llegado a España por casualidad.
Ese hombre que con sus hermoso ojos marrones, su sonrisa un poco peculiar y un perfume que perfectamente yo podría usar, pero no olería igual. Estaba afrenté de mi, después de buscarlo por 365 días, en el mismo lugar de la primera vez.
Tenia miedo de acercarme, pero mi curiosidad me mataba, solo me acerque y le pregunte: Eres tu pablo, ¿De verdad te encontré?
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