
-Mirame, tú sabes que me amas. -su voz retumbó firmemente al rededor de toda la playa. -Te odio.-le grite, diciéndole en esas palabras todo el rencor que le tenía. -No creo que puedas odiar a alguien que fue tu salvación.-me dijo acercándose hacia mi y tomándome de las muñecas. -Te equivocas... -le dije en un firme susurro, soltándome de su agarre. Es inimaginable que la persona que te hace feliz a la vez sea la que te hace tanto daño. Me separe de él y comencé a caminar sin mirar atrás, estaba apunto de salir de la playa pero con todo el coraje que reuní ese momento le grite con todas mi fuerza. -Tú fuiste mi DESTRUCCIÓNAll Rights Reserved
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