Y ahí fue, cuando sentí el furor de estar en un escenario, de sentir la euforia de tener al público cantando la música contigo, al poder bailar y expresarme sin vergüenza alguna; miro a mis amigas de reojo, Michelle esta sonriendo, se está soltando en el escenario, Diana dejó su imagen tan seria y tan formal y esta bailando mientras toca ese teclado; giro mi cabeza y veo a Alondra, dejándose llevar por sus baquetas, definitivamente parece una estrella de rock, volteó de nuevo para seguir cantando y veo a la gente disfrutando, incluyendo a mis maestros moviendo su cabeza de levemente.
Llega mi solo de guitarra; lo cual, Michelle y yo nos ponemos de espaldas recargandonos en nosotras, mientras la gente grita emocionada al escuchar esos acordes tan bien tocados.
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