Cuando la noche cae y cierro mis ya cansados ojos, mi mente solo me lleva a un lugar, a un recuerdo, vuelvo al mismo sueño otra vez...tu rostro, tus manos, tus ojos, tus labios, tu voz me llama y me indica el camino directo hacia el mar. Pensé que tú serías mi salvación, creí que esta historia no tendría un fin, porque tú y yo nos veíamos sin un fin. Tú eras mi eunoia, lo eras todo para mí...
Entonces por qué...? desde cuando tu mirada se volvió tan fría, y tus toques ya no son para sanar las cicatrices de mi cuerpo, en que momento apartaste mi ser que solo giraba alrededor tuyo...
Nadie quiere ser amado por mi y a nadie le interesa el dolor que tanto a estado guardando este pequeño corazón, las lágrimas me ahogan y siento que falta poco para rendirme dando mi último suspiro...
El pueblo de Wilson es tranquilo, regido por sus costumbres y creencias religiosas muy estrictas, donde Leigh ha crecido, siguiendo cada regla y pauta como se le ha indicado. Un pueblo donde no se recibe con mucha gracia a los recién llegados así que cuando Los Steins se mudan a su lado, Leigh no puede evitar sentir curiosidad.
Los Steins son adinerados, misteriosos y muy elegantes. Lucen como el retrato perfecto de una familia, pero ¿Lo son? ¿Qué se esconde detrás de tanta perfección? Y cuando la muerte comienza a merodear el pueblo, todos no pueden evitar preguntarse si tiene algo que ver con los nuevos miembros de la comunidad.
Leigh es la única que puede indagar para descubrir la verdad, ella es la única que puede acercarse al hijo mayor de la familia, el infame, arrogante, y frío Heist.