En un mundo lleno de hombres machistas, mafiosos de cuidado, experimentos genéticos y muchos secretos, si tienes un alma pura, una mente ingenua y un corazón bondadoso, serás un blanco fácil. Eso le pasó a Layla Lombardi, su ingenuidad, su bondad y su enorme corazón la convirtieron en el experimento de un coronel prepotente, obsesionado con destrozar la armadura de inocencia que usaba Layla para protegerse. Se convirtió en la obsesión del líder de la Mafia sueca, quien perdió la cabeza al intentar descubrir los encantos que escondía aquella mujer, encantos que hicieron perecer a su hermano. Layla llega a ser la perfecta distracción del príncipe de la pirámide, un alma filósofa, pero no menos sangrienta y oscura.
Tres hombres, una misma obsesión, la hermosa mujer de ojos esmeraldas, un mismo propósito, tenerla bajo cualquier costo, porque hay algo mucho más peligroso que las ansias de poder, y en este caso es la obsesión que los tres comparten.
Tras varios sucesos y encuentros casuales, forzados y formales, la vida de la teniente se ve sumida en el caos que no sabe cómo gestionar, sus días ya no son rosas, sus risas ya no son escandalosas, ahora hay gemidos, llantos, secretos, pecados y lujuria disfrazados de fantasías, destrucción, venganza y guerras por el poder. La obsesión llega a matar, secuestrar y crea muchas desilusiones.
Con Layla tendremos muchos placeres que llevarán a una oscura obsesión que nos consumirá hasta que no quede más que un cuerpo sudoroso y extasiado, porque Daniel Frost coge como ninguno, Toni Gambino luce como un jodido dios griego, y Alf Gambino de Oz, con su rostro angelical, esconde al peor de los demonios.
La agente del FBI Emma Driscoll ha dedicado su vida a la justicia, marcada por el dolor de perder a sus padres en circunstancias misteriosas. Cuando su jefe le asigna una nueva y peligrosa misión, se enfrenta a un desafío sin precedentes: rastrear la bomba nuclear MP284, un arma devastadora que, en las manos equivocadas, podría significar el fin de millones de vidas. Pero su misión no termina ahí. También debe investigar a la familia Aleksandrovich, una de las mafias rusas más poderosas con influencia en Estados Unidos.
Enviada a Rusia, Emma se adentra en un mundo oscuro y peligroso, donde el poder y la corrupción gobiernan en las sombras. Sin embargo, lo que nunca imaginó fue verse atrapada en una red de deseo y peligro con Adrik Aleksei Aleksandrovich, el hijo del patriarca de la mafia. Frío, despiadado y letal, Adrik despierta en Emma sentimientos que jamás creyó posibles. Entre la lujuria, la obsesión y la traición, su misión se vuelve aún más personal cuando descubre que las respuestas sobre la muerte de sus padres se encuentran entre los secretos mejor guardados de los Aleksandrovich.
Pero cuando un nuevo jugador entra en escena, el tablero de juego cambia radicalmente. Emma se verá obligada a elegir entre la justicia y sus sentimientos, en una batalla donde la línea entre el amor y el odio es más fina de lo que jamás imaginó. En un mundo de mentiras, muerte y seducción, solo una cosa es segura: nada ni nadie es lo que parece.