
Estaba sentada en el transporte público de camino a mi nuevo trabajo, la noche anterior decidí renunciar al anterior no merecía ese trato a pesar de que necesitaba el dinero. Estaba lloviendo, el día en si estaba nublado, la gente parecía estar en su propia vida, sumergidos en la cordura de sus pensamientos y la locura de sus sentimientos. Por mi parte me encontraba con mi cuerpo físico sentada pero con mi mente sumergida en una oscuridad intensa, en un dolor profundo y unos sentimientos sinceros, en el interior me veía a mi misma destrozada, gritando, llorando desesperadamente como si nunca fuera a salir de esta situación, me hacía daño a mi misma, sentía dolor y a la misma vez pesar de mi propia vida, no se quien soy, no se qué estoy haciendo, no se qué voy a hacer; pues los demás siempre esperan que sean una persona diferente a lo que eres y eso es lo que causa que mi personalidad se vaya a la borda hasta el punto que sientes que estás en un limbo del que no hay escapatoria, en el que solo hay sufrimiento y dolor.Todos los derechos reservados
1 parte