Atrapada
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WpMetadataNoticeLast published Wed, Jul 5, 2023
Estaba sentada en el transporte público de camino a mi nuevo trabajo, la noche anterior decidí renunciar al anterior no merecía ese trato a pesar de que necesitaba el dinero. Estaba lloviendo, el día en si estaba nublado, la gente parecía estar en su propia vida, sumergidos en la cordura de sus pensamientos y la locura de sus sentimientos. Por mi parte me encontraba con mi cuerpo físico sentada pero con mi mente sumergida en una oscuridad intensa, en un dolor profundo y unos sentimientos sinceros, en el interior me veía a mi misma destrozada, gritando, llorando desesperadamente como si nunca fuera a salir de esta situación, me hacía daño a mi misma, sentía dolor y a la misma vez pesar de mi propia vida, no se quien soy, no se qué estoy haciendo, no se qué voy a hacer; pues los demás siempre esperan que sean una persona diferente a lo que eres y eso es lo que causa que mi personalidad se vaya a la borda hasta el punto que sientes que estás en un limbo del que no hay escapatoria, en el que solo hay sufrimiento y dolor.
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Anoche pensé en él. Recordé las palabras que me dedicó alguna vez "Tú eres todo lo que necesito para estar bien" "Eres mi familia" "Nunca te dejaré". Recordé las caricias, incluso su mirada. Me acuerdo a la perfección cómo nos conocimos: en aquel triste y frío orfanato donde lo ayudé a reinventarse. Entonces llegaron las lágrimas a mi cuerpo, pero sólo porque pensé en las risas, los juegos y esos bellos atardeceres de nuestros paseos sin rumbo. Quizá no lo teníamos todo, pasábamos por muchas necesidades. La comida, los abrigos y el dinero escaseaban, pero teníamos amor por demás. Lo único que nos reconfortaba era que nos teníamos el uno al otro sin importar qué y siempre sería así. O eso creí. No puedo dejar de martirizarme con la cuestión: ¿cómo es que no noté las señales antes? Supongo que sus promesas nunca fueron sinceras.

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