Quería ser amado, quería sentir todo eso que las personas llaman amor: que me besen, me acaricien, me sostengan las manos y me digan toda clase de cosas hermosas.
Así que, cuando al fin encontré a ese alguien, lo atesoré con todo mi corazón. Él es mi bonito hombre, mi dulce y bello hombre de sonrisa bonita. Al fin pensaba que todo iría bien, que mi vida sería un "y vivieron felices por siempre".
Pero entonces empezó a evitarme. Ya no pasábamos tanto tiempo juntos, y cuando descubrí que era mi profesor de física, solo hizo que todo se complicara. Yo no quería dejarlo...
Pero, como dice la física del equilibrio inestable: algunas cosas solo necesitan un pequeño empujón para caer.
Y yo ya no quería dejarlo ir.
Nunca.
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