Salvando al trágico protagonista. Tras una noche de insomnio y malas decisiones, Shi Yiqing despierta en la novela más absurda jamás escrita. Con su paciencia limitada y dudosos conocimientos, deberá arreglar los diálogos, enderezar la trama y evitar que el protagonista termine en un cruel destino . -Es el fin... -murmuró Jing Zhao. Su visión era borrosa, la sangre brotando de sus siete orificios. Un profundo dolor partía su pecho y todo su cuerpo temblaba. Sus músculos no respondían, sus huesos parecían papilla, incluso su propia energía se había agotado. El Rey Zerg estaba muerto, la guerra a punto de terminar. ¿Pero, y él? Era solo un arma rota y desechada. Antes, había escuchado a los científicos decir con frialdad: "Su cerebro y núcleo se pueden preservar. Aún hay varias pruebas que podemos hacerle. Incluso podríamos clonarlo, imagina las posibilidades" El solo pensamiento lo hizo estremecerse y sentir que le faltaba el aire. No. Prefería la nada, el vacío absoluto, antes de regresar a su dolorosa infancia. Con un jadeo entrecortado, Jing Zhao hundió los dedos en su propio pecho, las uñas rompiendo la piel ya lacerada y quemada, hasta abrirse paso y sujetar su agónico núcleo espiritual. "Si lo destruyo... seré libre..." pensó, con la mente hecha bruma y más allá de cualquier límite. Justo cuando iba a hacerlo, vio vagamente un fuego carmesí acercarse con vivacidad y esperanza hacia él. -¡Detente! -escuchó que gritó. Pero era demasiado tarde. No le quedaba nada. El solo pensar en su futuro lo aterrorizaba. -Déjame ir, por favor... solo seré una carga... -suplicó sollozante, cubriendo su dolor con el ruido remanente de la guerra. Shi Yiqing, sin embargo, lo estrechó entre sus brazos y lo besó. ¿Cómo podía permitir que esta escena se desarrollara frente a él? ¿Cómo podía abandonar a quien más amaba?
More details