Él no la golpeaba. La amaba. La cuidaba. La necesitaba. Eso pensaba Elián... hasta que dejó de pensar. Hasta que dejó de ser. León llegó como un veneno dulce: guapo, protector, obsesivo. De esos que llaman "amores intensos", "pasión de almas rotas", "conexión irrompible". De esos que te hacen sentir viva... para luego enterrarte con las flores que te regalaron. Esta no es una historia de amor. Es la historia de una chica que sobrevivió a uno.
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