
Desde pequeño recuerdo a un sirviente del palacio, recuerdo su día a día pero jamás su rostro ni su voz, pero si el rostro de un príncipe azabache al que servía pero no su nombre. "Prometo amarte en esta vida y todas las que siguen, porque hoy te entrego mi cuerpo pero también el alma... mi rey" Debes tener cuidado con tus promesas porque, siempre las tendrás que cumplir aunque sea cientos de años después.All Rights Reserved