El instituto puede ser un espacio perfecto para descubrir nuestras aficiones, o, ansiedades, y alegría, emociones algo explosivas como el amor o las inseguridades propia y únicas de cada uno en la manera de sentirlas y verlas; ademas de saber con quien nos llevamos bien y con quien no tanto trayendonos una ganas de golpearlo, al menos en la imaginación. Estos chicos nos prestaran sus ojos y forma de pensar y observar en mundo a su alrededor y divertirnos o llorar en el proceso con ellos. Solo hay una forma de empezar y es acompañarlos en esta etapa de sus vidas que termina en 3 años!