QUEDATE CONMIGO ~ Lando Norris ~

QUEDATE CONMIGO ~ Lando Norris ~

  • WpView
    Reads 13,016
  • WpVote
    Votes 664
  • WpPart
    Parts 26
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Mon, Jun 9, 2025
- Fueron muchos años juntos Lando, no entiendo porque quieres hacer esto - Hable con los ojos llenos de lagrimas- - A mi también me duele tomar esta decisión, pero siempre soñé con esto, no puedo dejar pasar esta oportunidad- dijo mirando desde la ventana que daba a la calle de mi departamento- - No se trata de dejar pasar oportunidades, pensé que cuando llegará este momento ibas a dejarme que te acompañe como lo hice hasta ahora, pero al parecer me equivoque. Respeto tu elección, será mejor que te vayas y que te olvides de esto - contuve mis lágrimas y el giro para verme - - Jamás podré olvidar lo nuestro, espero algún dia puedas perdonarme - dejo un beso en mi cabeza y salio - Sacrificó ese amor inmenso que decía tenerme por un puesto en la Fórmula 1, quizas nunca fui tan importante en su vida como pensaba
All Rights Reserved
#373
formulauno
WpChevronRight
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Lo Que No Supe Cuidar
  • Tu Suerte, Mi Suerte
  • Ahí Estaré || Charles Leclerc
  • Teach me to love. |Fórmula 1|
  • 𝐒𝐇𝐎𝐎𝐓𝐈𝐍𝐆 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐒 ☄️ [Lando Norris]
  • FBI (LANDO NORRIS)
  • London Boy
  • ENTRE CURVAS Y LATIDOS // LEWIS HAMILTON

Durante años, Lando y Max fueron inseparables. Dentro y fuera de la pista, compartían algo más que la adrenalina de las carreras: una relación que nació entre risas, complicidades y secretos en los paddocks. Pero el ego de Max... ese maldito ego, siempre lo arruinaba todo. Max no sabía cómo amar sin competir. Tenía que ganar en todo: en la pista, en las discusiones, incluso en el cariño. Lando, al principio, aguantaba. Siempre tan dulce, tan paciente. Pero hasta la ternura se cansa de los gritos, de los celos, de las palabras que cortan como cuchillas. "Solo eres un niño mimado con una sonrisa bonita. Sin mí no serías nada", fue una de las últimas frases que Max le lanzó una noche en Mónaco. Lando, con los ojos brillantes pero secos, simplemente se fue. Y esta vez no volvió. Meses pasaron, luego un año. Max seguía con su vida... o eso decía. Corría, ganaba, sonreía para las cámaras. Pero en el fondo, algo faltaba. No lo quería admitir. Hasta que lo vio. Lando, en una cena benéfica en Londres, sonriendo de verdad. A su lado, un tipo alto, de barba prolija y lentes. No era piloto. No tenía idea de motores ni banderas amarillas. Era profesor de historia del arte en una universidad. Se llamaba Alex. Y hacía reír a Lando como Max nunca supo hacerlo. La primera vez que Max los vio tomados de la mano, sintió una punzada. No era solo celos. Era pérdida. Era darse cuenta que lo que una vez fue suyo, ya no le pertenecía. Y lo peor: Lando no lo miraba con rencor. Lo miraba como se mira a un recuerdo... uno que ya no duele. Intentó acercarse. -Lando... podemos hablar? -le dijo en un evento, con la voz más suave que jamás había usado. Lando le sonrió, educado, distante. -Claro, Max. ¿Qué necesitas? Ese "¿Qué necesitas?" lo mató. Ya no había amor, ni dolor, ni siquiera rabia. Solo cortesía. Y Max se quedó ahí, viendo cómo Lando se alejaba, tomado de la mano de alguien que no necesitaba saber de Fórmula 1 para amarlo bien.

More details
WpActionLinkContent Guidelines