esto es un pequeño fragmento de una carta dirigida hacia un chico del cual aún estoy enamorada, no como lo habitual, una carta que el, ya no nunca leerá.
es un tanto ridículo, por qué el, ya no me recuerda, pero cuando lo veo, siento tantas cosas, que es difícil saber que miro hacia mi callejón y no ver nuestras siluetas en la oscuridad y no verlas reflejadas con la luz que provocaba ese candelabro.
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