-Tenes que dejar de malcriarlo! -Le decían todos sus compañeros del Cuervo -.
Pero el no podía, no podía decirle que no a esa carita, se le partía el alma
No entendían y tampoco les importaba las diferencias que portaban, cada uno tenía una peculiaridad distinta, pero ellos simplemente querían estar junto al otro y sin importar nada más, siempre se elegirían el uno al otro.
Gustacio omegaverse