El apocalipsis. Era inevitable que sucediera. Pero, esta ocasión, el ser humano logró detectar a tiempo el fin del mundo y descubrió cómo sería la gran catástrofe.
Protocolo 21, el supuesto rescate para la salvación de la especie humana.
El gobierno divide a la ciudad por grupos, acorde a edades y habilidades que cada individuo poseía, con el objetivo de aprender y predominar los valores y conocimientos básicos para prepararse y sobrevivir, con inteligencia y educación: la crematística, la diplomacia, la valentía, la sabiduría y la labranza.
Una vez sucedido el apocalipsis, el mundo se fue reduciendo, de una manera precipitada y la tecnología tuvo que interferir en medidas estrictas para rescatar lo poco que se podía lograr, juntando en primer lugar, a la población en un solo grupo.
Conflictos, desacuerdos, peleas, interferencias. El rumor que preside de oído a oído sobre el gobierno temiendo una gran arma letal, secreta y oscura que será lo único que de momento podrá separar la calma del caos.
Muchos civiles buscan saber la verdad, crear teorías y suposiciones, indagarse dentro del misterio y resolver los acertijos para descubrir la verdad. ¿Será para ellos una manera de prepararse para el futuro o para mantener una cierta tranquilidad y confianza ante el futuro de la raza humana?
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