Ellos son distintos.
Él es el jefe de la mafia francesa y ella, es un agente del GEO.
Él es despiado, frío, calculador y tiene una cosa clara: lo que es suyo, no se toca y quien lo haga acaba con un tiro entre las cejas. Ella es todo lo contrario: es risueña, mentalista y, sobre todo, es leal a los suyos.
En una misión del GEO, para sonsacarle sus planes, deberá hacer que él caiga en sus redes y cuando se encuentren entre ellos se prende la llama de la pasión, misterio y la posesión. Ella tiene que ir con cuidado y él... no confiar en nadie.
Se verán envueltos en la llama de la pasión, pero ¿solo llegará a eso? ¿O darán un paso más... hacia la llama del sustantivo que se denomina amor? ¿Conseguirá ella que él caiga en sus redes? ¿O será al revés?
Pero, una vez tientas al diablo, te será difícil alejarte de él.
Nana Jhonson admira a la madre de Will y anhela ser una mujer tan poderosa y rica como ella. Nana y Will nunca se han llevado bien aunque tengan cosas en común y eso se debe a que ambos compiten por ser mejor que el otro.
Se suponía que esa rivalidad había quedado en el pasado pero cuando se reencuentran es obvio que aún siguen llevandose mal, tanto que vivir bajo el mismo techo se hace insoportable.
Ambos saben que sienten y tienen claro que no quieren involucrarse con el otro, están seguros de eso pero el destino tenía otros planes y una traición los llevará a idear un plan y fingir con tal de conseguir su objetivo.
¿Las mentiras pueden volverse verdad? Nana y Will están seguros de que no.