Se decían odiar a muerte, juraban que harían lo que fuera por ver al otro destruido y derrotado. Pero cuando la amenaza se cernía sobre uno de ellos, el "odio" se transformaba en instinto de protección. Se interponían entre el peligro y su "enemigo", lo defendían con uñas y dientes, arriesgando su propia seguridad. ¿Era lealtad de lobo? ¿O algo más? Solo el tiempo lo diría.
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