Sin duda alguna el dos mil veinte fue un tanto tristes, como alegre; algunos perdieron a sus seres queridos y otros pudieron pasar tiempo de calidad con familiares o amigos. Dos mil veinte fue un año el cual sirvió de aprendizaje, reflexión y sobretodo para reestructurar nuestras vidas. Ese año me dejo anonadado, aún no me recupero del todo, pero doy gracias porque pude saber de la catarsis que genera el escribir, así que, acá les dejo los escritos de aquel desastroso año ordenados por cada estación del año en la cual fueron llevados de mi mente a las letras. Notaras faltas ortográficas, una mala redacción y muchas incongruencias, aún así, decidí no modificarlas para no faltarle al respeto a ese yo que tanto disfrutó plasmar todo eso. Muchas gracias por su tiempo, espero que estos escritos puedan servirles para algo.
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