Himuro x Kuroko

Himuro x Kuroko

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WpMetadataNoticeLast published Sun, Mar 29, 2015
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Non-Fiction
Himuro era o mejor dicho es un chico con cara de póker profesional que a sus 17 añitos ha recibo muchas cartas de confesiones de amor tanto de mujeres como de hombres, sin embargo a todas y a todos los rechaza por igual y es que al parecer esta enamorado, pero eso no es todo el problema, el problema es de quien esta enamorado. Debido a esto suele sumirse en su mundo de tristeza al pensar que jamás tendrá a esa persona, que jamás le podrá decir palabras de amor que quizás ni el mismo se creía capaz de decir, que jamás podría pasar horas con esa persona solo para mirar sus bellos ojos y perderse en ellos, pero lo mas lo sumía en su tristeza era culpa de su libido pues el pensar que nunca lo podría tener debajo suyo gimiendo su nombre a todo volumen mientras el se encargaba de callar sus gemidos con un beso húmedo, de esos en los que se comparten la saliva y el deseo del sexo, eso era la mecha que siempre se encargaba de bajarle el deseo de seguir adelante y para ello como siempre decidió salir a perderse un poco por las calles de la ciudad para buscar un lugar en donde votar sus penas y calmar su libido, lo que no se imaginaba es que encontraría a su persona amada rondando también por las calles. - Tsch ya voy media hora tratando de aclara mi mente y pensando en cosas sanas para calmar mi libido y no hay ningún resultado – pensó- mientras buscaba un lugar en que descansar encontró un parque lleno de flores y arboles aunque con muchas parejas, pero decidió no darle importancia después de todo estaba algo cansado, a lo lejos diviso una banca y se dirigió a esta, sin embargo cuando estaba a punto de sentarse escucho una voz peculiar que lo atrajo rápidamente. - ¿Himuro - kun? ¿Himuro-kun eres tú? – pregunto a la persona que tenia en frente sin saber si este lo escuchaba o no , pero al ver que volteaba para verlo sintió mucha alegría, ya que no tendría que alzar la voz para que volteara y es que a veces su falta de presencia era un severo problema.
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Me gustaría agradecer a Susurro Firme, ya que sin su ayuda estoy no hubiera sido posible. Y aquí empieza de verdad "Mi Querido Compañero", disfruta seas quien seas. «Lo peor no fue enamorarme de mi mejor amigo. Lo peor fue tener que fingir que no lo hacía... cada día, durante años.» Mi Querido Compañero Dicen que todo puede cambiar en una semana. Pero nadie te advierte de lo que ocurre después. De cómo una habitación compartida, una carcajada fuera de lugar, una mirada que dura más de lo permitido... pueden dejarte con el alma abierta durante seis semanas. Y el corazón, para siempre. Esta no es una historia de amor al uso. Es la historia de lo que pasa cuando el amor se calla demasiado tiempo. Cuando finges amistad para no perderlo, aunque eso signifique perderte a ti mismo. Hugo amó en silencio. Amó mientras bromeaban, mientras se chocaban los hombros en los pasillos, mientras se abrazaban como si no doliera. Rubén, sin saberlo, era su refugio... y su herida. Después del viaje, todo cambió. Pero lo que vino después dolió más. Seis semanas de distancia. Seis semanas sin hablarse como antes. Seis semanas en las que todo se llenó de ausencias que nadie quiso nombrar. Y ahora ese número -seis- lo persigue a todas partes: en los relojes, en las canciones, en los recuerdos. Esta historia no grita. No necesita hacerlo. Te rompe desde lo más pequeño: Una frase no dicha. Un mensaje no enviado. Un "te quiero" que se quedó colgado entre el pecho y la garganta. Es una historia de días normales... donde todo duele. De un amor tan profundo que nunca se atrevió a hablar. Y de un silencio que, cuando por fin se rompe, ya no puede detener lo inevitable. Porque a veces no hace falta perder a alguien para echarlo de menos. A veces basta con que ya no te mire igual.

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