Nunca fui parte de ese mundo.
Las luces, las joyas, los rostros perfectos escondiendo mentiras...
Todo me asfixiaba.
Nunca era requerida en los eventos de la alta sociedad, nadie me miraba dos veces,
y yo lo agradecía.
Prefería existir en silencio, lejos del ruido, lejos de las personas pretenciosas.
Pero entonces... ellos llegaron.
No tocaron la puerta.
No pidieron permiso.
Solo irrumpieron...
Y con ellos, el caos, el fuego... y el principio del fin.
Dos príncipes.
Uno era perfecto: carismático, radiante, con ojos azules como el cielo despejado y modales que harían caer a cualquiera.
El otro... no.
El otro tenía la arrogancia tatuada en la piel, el orgullo colgado del cuello y una lengua tan filosa como su mirada.
Tenía los mismos ojos azules, pero no eran cielo...
Eran noche.
Fríos, calculadores... como los de un animal cazando en la oscuridad.
Ambos peligrosos.
Ambos imposibles.
Y, de alguna manera, ambos cruzados en mi destino de forma peligrosa.
Yo solo quería pasar desapercibida.
Pero el juego ya había comenzado.
Y yo era parte de él...
Pero... ¿quién era el monstruo escondido entre las sombras, que disfrutaba de mover las piezas a su favor?
En un imperio donde las alianzas políticas valen más que el amor, Ciara se ve obligada a aceptar un destino que no eligió: ser la futura esposa del emperador... y anfitriona de las mujeres que compartirán su trono. Entre coronas doradas y miradas gélidas, la traición y la obediencia se confunden, y la dignidad se convierte en su única armadura.
Orgullo, poder y emociones silenciadas se entrelazan en esta apasionante historia de corte, donde incluso el corazón más herido aún puede volverse peligroso.
Entre salones llenos de cortesanos, secretos a media voz y coronas que pesan más de lo que brillan, Ciara deberá aprender a jugar el juego imperial: con elegancia, con fuerza... y sin perder el corazón en el intento.
Porque el amor entre ella y el emperador es tan real como peligroso.
Y en la corte, incluso el amor necesita estrategia.