Chuuya trabaja en los tiempos que puede encontrar en el cine y su vida normal da un paso anormal cuando, por accidente, se encuentra a un joven muy alto y flacucho a duras penas. Su rostro compungido lleno de arañazos, algunos sangrantes, le removió el estómago de forma que el sabor se le fue a la boca con amargura.
No lo conocía de nada pero se ofreció a darle una mano amistosa.
Lo que no sabía Chuuya una vez comenzaron su relación, es que ese chico alto y flacucho, era irremediablemente celoso y posesivo, si bien Chuuya no le dió real importancia, cuando nota los malos tratos de Dazai en cuanto a su relación por los celos, se cuestiona qué debería hacer.
Sin embargo Chuuya ya se había encariñado y empecinado en sanar a Dazai, así que no quería alejarse de él. Por lo que decide ir a terapia para saber cómo sobrellevar su relación con Dazai.
Su terapeuta, un tipo muy excéntrico y carismático; llamado Fyodor, será su abrir de ojos.
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