La niña que enumeraba sueños

La niña que enumeraba sueños

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WpMetadataNoticeLast published Sat, Mar 9, 2024
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Non-Fiction
La niña que enumeraba sueños, le decían. Cada tarde y puede que cada noche, la veían posarse encima de uno de los viejos coches de aquel desgastado deshuesadero. Veía hacia las estrellas y, con manos quejumbrosas y carentes de higiene, enumeraba los sueños por cumplir. Sueños, que, aún siendo una pequeña niña, sabía que probablemente, nunca cumpliría. Y, también sabía que su historia nunca sería prevista. Porque, era consciente de que, nadie ademas de él parecía notarla. Nadie además de aquel pequeño niño, la observaba con fijeza o, cada noche, le preguntaba el por qué movía sus dedos y, mientras lo hacía, susurros inentendibles se cortaban en dirección hacia su garganta. Nadie, hasta que él dejó de hacerlo. Porque ella decidió compartir aquellos efímeros lapsos con él y terminar por contarle cada noche todos sus sueños. Después de un tiempo, él también los contaba con ella. Al pasar alguno que otros meses, ya nadie lo hacía. ¿El por qué? Bueno, eso sólo lo supieron aquellas personas que conocieron su historia. Ninguna, ¿cierto? Tal vez, sí que habían personas que se percataban de sus acciones en la lejanía. Bueno, puede que solo una.
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Había pasado tiempo desde que la mayoría estaba ahí, en el área, encerrados. Ya estaban organizados, cada uno tenía su trabajo y costumbre. Durante la mañana cada uno empezaba su trabajo luego de desayunar. Los corredores se metían al laberinto buscando una salida mientras los demás se quedaban haciendo cada uno su labor. Una vez por semana subían provisiones y una vez cada mes y sin falta, subía un novato, y tal como el anterior, solo recordando su nombre. Y todos eran varones que variaban entre 15 a 17 años. Hasta que un día, eso cambió. Al abrir la caja, en el piso en una esquina se encontraba una niña, de al rededor de 10 años. Eso los confundió y algunos sintieron lastima por ella. Es decir, ¡Era una niña! Por lo visto, las personas que los enviaron aquí eran más crueles de lo que pensaban. Ella no se merecía estar aquí, ¿Qué podría haber hecho para merecer estarlo? ¿Qué hicieron todos ellos para acabar ahí? No lo sabían. O quizás no lo recordaban. Con el tiempo esa niña se volvió especial, era como una hermanita menor para todos (o la mayoría). La protegerían de todo, sobre todo de lo que estaba detrás de esos muros que los rodeaban. Los penitentes. Se prometieron secretamente protegerla y que encontrarían una salida. Por todos y por ella.

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