Lia García González y Pablo Páez Gavira son amigos desde que eran muy pequeños, tenían la misma edad y vivían en el mismo pueblo, por lo que iban a la misma clase.
Ambos comparten la misma pasión, el futbol, es lo que más les gusta, pero también llevó a su separación. Pablo se mudó a Barcelona a jugar en La Masía mientras que Lia se quedó en Sevilla, jugando en la cantera del Betis, equipo que compartía con su mejor amigo.
Tras unos años sus caminos se cruzarán, ambos ficharán por el primer equipo de su club favorito.
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