El tiempo pasó tan rápido llevando consigo los momentos más felices de su vida que ahora no tiene más escapatoria que el bucle sin fin que le ha puesto su propia mente.
... giró su vista al frente... en su mente se repetía que todo tenía una causa, que todo valía la pena... no creía en el destino, simplemente aceptó que en su vida no había cabida para el amor y la felicidad, al igual para el rubio, se enfocaría en su trabajo, cumplir con su deber y no faltarle a su pareja...