Entre clases de italiano, apretones de manos que duran más de la cuenta, silencios que pesan y miradas que no saben mentir, Enzo y Julián descubren que lo que no se dice... también puede doler. No hay un diccionario que los salve. No hay una regla gramatical que explique esto. Solo están ellos, compartiendo el mismo aire, el mismo vértigo... Y el inicio de algo hermoso.
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