En un mundo en el cual se divide por elementos surge una inevitable guerra.
Aida a crecido en una ciudad que lleva sufriendo ataques años. Serrygan a crecido entre el odio de las demás ciudades por el hecho de ser fuego.
Cuando Aida decide atacar y convertir el genocidio en una guerra, todas las ciudades se la echan encima. Nombrándola asesina del número de muertes "inocentes"
Ahora que tiene el valor de exterminar, no se va a echar atrás. Dará voz a todos aquellos que murieron por ser residentes de Serrygan.
Dejará claro su papel ante todo y dará oportunidades a quien decida unirse a ella, a quien no, que los curanderos les ampare porque el fuego a cobrado vida.