Libro 3.5 | Spin-off de la Trilogía Amores Letales
Cosima Barone ha sido la princesa consentida de la mafia toda su vida, más aún desde que una de sus hermanas mayores tomó el liderato de la Camorra, seguida de su increíble participación en la mafia española, mientras que la otra lidera uno de los cárteles más peligrosos de Colombia.
Por fuera es una de las mejores bailarinas, la chica dulce y frágil que todos quieren tener a su lado. Lo que no saben, es que tras ese rostro angelical se enconden los peores demonios. ¿Qué se puede esperar de una niña que creció rodeada de mafiosos? Simple, que sea una versión más sádica y retorcida de ellos.
La sonrisa delicada esconde un sarcasmo agridulce, sus manos delicadas esconden baños de sangre y su voz suave esconde cada una de las mentiras que con los años ha perfeccionado.
Cosima no ha tenido que preocuparse por nada en su vida, podría tenerlo todo, pero quiere lo único que no puede conseguir, amor.
Y no cualquier amor, el amor del hombre que es imposible para ella, que ni siquiera le dedica una mirada, pero que su mera presencia la hace suspirar.
Sergey Morosov es uno de los más temidos mafiosos, dominando la Bratva de la mano con su primo. No tiene compasión, no tiene tiempo para juegos, y la diversión que un día predominaba en él ha desaparecido.
Ahora es el mafioso frío y duro al que nadie puede acceder. No puede caer, no puede ceder, pero cuando una joven italiana se muestra dispuesta al todo por el todo, la tentación lo invade hasta que le es difícil mantener sus ojos alejados de ella.
No puede tocarla, no debe hacerlo. Ella es sólo una niña, es once años menor que él, no es correcto.
Sin embargo, Cosima parece dispuesta a tentarlo. Cada vez más intenso, cada vez más difícil resistirse.
Pero en cuestiones de amor, la edad es sólo un número que se desdibuja al igual que los límites.
Y eso, ambos lo saben perfectamente.
Em um momento de rebeldia (como sempre), o pai de Sophie se cansa de sua malcriação e decide levar toda a família para passar uma temporada na Dinamarca, já que ele planeja expandir sua grande empresa de advocacia. O que Sophie não esperava era que seu pai a colocaria em uma escola de bons modos, onde ela conheceria Emma Lancaster, a princesa da Dinamarca. Sophie já a desprezava; odiava estar em um lugar onde havia uma princesa estudando, já que todos falavam de sua perfeição. Para ela, "ninguém é tão perfeito", e ria quando chamavam a princesa de "paz".
A partir do dia em que se tornaram colegas de dormitório, Sophie sabia, bem lá no fundo, que Emma iria virar seu mundo de ponta cabeça. Emma sentia o mesmo, mas ambas estavam cegas por frustração, confusão e um ódio destilado uma pela outra. Emma não suportava a presença de Sophie; detestava ter sua cadeira na hora do almoço na frente da dela e nunca olhava para cima, apenas para a comida. Tinha raiva de olhar para aquela garota tão repugnante. Ela só poderia ser o caos em pessoa, e jamais se juntaria ao caos, nem por um momento.
Era isso que elas pensavam, mas até seus gostos voltarem a fazer sentido, as piadas voltarem a ser engraçadas e a companhia se tornar pelo menos um pouco agradável, as risadas e as vozes voltarem a ser boas de ouvir... e o desejo pelo toque ressurgir com toda força. Suas mentes e corações poderiam gritar para que não se aproximassem, que não ficassem juntas, mas suas almas se esforçavam cada vez mais para que isso acontecesse. A alma de cada uma clamava pelo amor... Mas será que aconteceu? Dessa vez, o ditado "Os opostos se atraem" funcionou? Ou seria mais apropriado dizer que "Os opostos se atraem, mas não funcionam juntos"? Elas vão se amar? Vão se entregar? Deixar o mundo virar de ponta-cabeça? Deixar seus hobbies e vícios serem julgados e ordenados a parar? Deixar tudo aquilo que defendiam ir embora com o vento?