Al igual que el hormigón, parecemos frágiles, pero en realidad somos increíblemente resistentes. Con el paso del tiempo, la vida nos agrieta, nos marca, nos cambia. Y esas grietas no desaparecen: se aprenden, se habitan. Este libro intenta transmitir un viaje por la mente de quien intenta sobrevivirse a sí misma en un entorno que la quiere quieta, dócil y rota. En un sistema que solo premia a quien se deja moldear. Pero hay heridas que no se curan, se cosen, momenton en los que no eres tu quien decide y también hay almas que no se rompen. Con "El Gallinero de Hormigón" quiero mostrar una historia sobre enfermedad mental, adicción y encierro. Es una reflexión cruda y poética sobre el dolor, la identidad y la búsqueda de sentido. Porque incluso lo más duro puede volverse hermoso, cuando encuentra un propósito. (Historia en proceso).
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